En
el Café de Levante se producen noches mágicas, porque
a su clientela habitual, que parece formar parte de la decoración
del local, se le unen escritores, cantaores o artistas del carnaval.
Las fotos que cuelgan de sus paredes dan fé de momentos como
los de aquella noche en la que Caballero Bonald escuchó al jerezano
Moneo con Paco Cepero al toque de una de sus mejores seguidillas (Alejandro
Luque lo reflejó en El País). Maravillosa noche también
fue la de la presentacion del libro Humo de Felipe Benitez Reyes, de
la mano de Juan José Téllez. Sorprendente fue escuchar
a Javier Ruibal cantando en el Levante conducido por Hya Topper y sobrecogedora
la lectura de poemas de la inolvidable Dulce Chacón. Imposible
relatar la infinidad de situaciones y de anécdotas de las que
el Café ha sido testigo. Un lujo haber tenido como cliente a
Fernando Quiñones y tener ahora a Pasión Vega o el placer
de dar el nombre al disco Café de Levante de Carmen de la Jara.

Pido disculpas por nombrar -pero no los
olvido- a tantos y tantos amigos, que son los amigos del Café.
También considero amigos -aunque amigos desconocidos- a tantos
tripulantes de buques escuelas de todos los mares o los simpáticos
estudiantes de Erasmus que dan tanta vida a este Café de Levante.
Teresa Torres